Por Marlen Lopera

«Sin un mínimo de esperanza no podemos ni siquiera comenzar el embate.»

Paulo Freire

Es al parecer la esperanza lo que gobierna los intereses de quienes aguardamos ese cambio tan necesario en el ámbito educativo, político, social y cultural del país. Y es sin duda, la biblioteca escolar, uno de los tantos dispositivos impulsores de dicho cambio y transformación. Siendo ésta un instrumento pedagógico que contribuye a solventar la desigualdad cultural, social, educativa, gracias a que interactúa con el lenguaje curricular en un intento de minimizar los vacíos respecto a la calidad educativa, y que ofrece posibilidades de mejora del sistema escolar, pues fortalece ese proyecto colectivo en el que confluyen estudiantes y comunidad educativa en general. Es por ello de vital importancia aunar esfuerzos que vinculen las Instituciones Educativas, las agremiaciones y el Estado, es decir, crear esa red para que las bibliotecas escolares ocupen ese lugar relevante en las Instituciones Educativas y se encaminen a una transformación en la que quepamos todos. 

Que la comunidad educativa siga encontrando en la biblioteca escolar, la posibilidad de potenciar sus prácticas de búsqueda de información, de lectura, de escritura, de esparcimiento, espacio de aprendizaje, o si se quiere, espacio cultural. Y de esta manera, validar su importancia e impacto en la sociedad.

¡Que persista la esperanza por mantener viva la Biblioteca Escolar!

Ilustración: Jose Fernando Gómez L.


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