Por: Viviana Mazón

4:00 a.m. Ring ring. Se llevaron a Andrés. Jum, doña Tere, si estamos de buenas encontramos el cuerpo por ahí tirado. Toc toc. Se llevaron al Filósofo, hay que sacar rápido las cosas. ¡Ah, jueputa! con razón lo de Filósofo, qué manada de libros güevón y todos desempastados. Recoja los afiches. Doña Tere ¿dónde están los cassettes? Debajo de la tabla. Uy, qué pesar botar todo eso, yo me voy a quedar con la Madre aunque sea. Tocó bolsa negra y pal caño. Hasta aquí nos dieron las tajadas güevón. Comenzó la cacería. Mono, hablá con tu papá a ver si nos lo devuelven.

Listo el pollo, lo tiraron por la regional con una vieja que ni idea. Le fue bien. Pero a esa mujer si le dieron como a violín prestao. La volvieron mierda güevón. ¿Quién es? ni idea. A veces es terco cuando opina. Lo han detenido. No sé qué fuerza. Pantalón blanco, camisa a rayas. Pasó anteayer…

Estos Feos hijueputas. Pero es que ese sí es bien marica, yo me cansé de decirle que se relajara, que no diera cara y cómo es que se va de guardaespaldas de esa otra gonorrea de politiquero. Ese marica nunca disparó un arma, por eso era el Filósofo, más pacifista que Gandhi. Y vea, por ponerse a creer cuentos de amnistías y entrega de armas con este gobierno tan torcido. Nos dañaron al único que estaba arreglado…

Sí, ya me habían tocado aislamientos preventivos, pero el virus era plomo y picana. Feos, Seguridad y Control… tocó cuarentena voluntaria a ver si no nos desaparecen a todos. Ahí quedamos, con las cancionsitas grabadas y los libros desencuadernados. Al menos ya por eso no matan. 

Share This