Por: David Ávila

Otro día más de cuarentena y por más protección que use, las hendiduras de diversas ventanas virtuales permiten que se filtre información. Divulgada por los gobiernos, los medios de comunicación y los centros creadores de conocimiento, abunda; es espesa, contradictoria y en muchos casos, tóxica.

La cuarentena nos aísla de un virus invisible al ojo humano, pero que según lo ha demostrado la experiencia con la distancia social, el lavado manos y el uso del tapabocas, es posible evitar; aunque nos confina con una amenaza feroz: la abundancia de información que trae consigo la desinformación, enemigo peligroso que nos ataca por diferentes flancos y nos contagia, especialmente cuando no verificamos la fuente u origen de la misma. La verdad, este momento abruma…

Vector de Médico creado por GarryKillian
Img cortesía de: https://bit.ly/2y7mZ72

Y es que día a día me encuentro con cándidos personajes de televisión que aprovechando los horarios estelares y el confinamiento, realizan especiales informativos en los que cuentan cómo evoluciona la pandemia, brindan recetas mágicas para no aburrirse en el encierro, detallan las contradictorias reacciones de políticos y hasta comparten elixires que te quitan el virus. Y como siempre, la realidad política y social del país es adornada; el asesinato de líderes sociales, la marginalidad social y el desespero en las calles, minimizados; la relación del narcotráfico con la política, caricaturizada (por los más histriónicos personajes de la farándula política que conmueven con sus sinceras lágrimas). Y aunque muchos le tengamos fe a la humanidad y su posible cambio, el foco de corrupción afecta las ayudas destinadas a la crisis; sí, las ayudas que muchos en nuestras burbujas (unas más débiles que otras), creíamos que a pesar de este mundo en el que nos tocó vivir llegarían a personas que no han viajado más allá de donde los llevan sus propios pies, se están quedando en manos de los que sabemos quiénes son, pero que se confunden en sus ‘tapados’, en sus favores, en la desinformación.

Y sí, podemos decir que la desinformación no mata personas como lo está haciendo el virus en el mundo, por lo que debemos centrar toda nuestra atención y medios de comunicación para describir su avance, el número de nuestros infectados, recuperados y muertos. No estoy abogando porque ocultemos información sobre el virus y nos dediquemos a la política doméstica, desde mi punto de vista y mi alerta, es que estamos como siempre, aprovechando crisis y coyunturas para ocultar, tapar y hacer favores políticos entre uno y otro poder.

Foto de Médico creado por 8 photo
Img cortesía de: https://bit.ly/3cajyv5

Otro día más de cuarentena y por más que crea firmemente en que el mundo debe cambiar, en que podemos convivir de otra forma en un mundo en que la riqueza no se concentre y no se quede en los bolsillos de los corruptos, en el que comprendamos la importancia de la diversidad, en el que no nos maten, en el que no nos hagan a un lado por pensar diferente y menos que ese lado sea “el otro lado del silencio”; por más que crea en el cambio, siento que seguiremos en el mismo ciclo que ni de cuarentena se salva… y sino pregúntenle al gobierno ¿cuántas bases de datos de beneficiarios de los subsidios deberían existir? ¿tantas como corrupción encuentren investigadores sociales o ciudadanos del común? ¿acaso estas no son las mismas prácticas corruptas de administración estatal? Ojalá me equivoque, deseo equivocarme.

Buenas noticias… por lo menos, reportes sacados de redes sociales nos muestran que el planeta está más limpio (mi ventana lo confirma), los animales que en otrora se desplazaban a sus anchas sobre colinas y valles, ríos y mares, tímidamente lo vuelven a hacer; las alertas de contaminación atmosférica en las ciudades rápidamente cambian de naranja a amarillo, de amarillo a verde; los nevados muestran su majestuosidad e imponencia y se pueden disfrutar a simple vista a cientos de kilómetros de distancia…

Share This