Por: Diana María Ríos

No todo es malo en cuarentena, pues a pesar de tantas dificultades económicas, los nuevos retos de cuidado y el hecho de estar aislados de muchas cosas, tenemos lo esencial, la familia que es el regalo más lindo.

¿Qué hacer en cuarentena? Pues para muchos es la pregunta más difícil porque les puede la monotonía y están acostumbrados a lo banal y el consumismo, pero nada más maravilloso que despertar juntos, sin los afanes de ir a trabajar o llegar tarde a clase de 6:00; disfrutar del chocolate batido y la mantequilla caliente en la arepita, juntos, unidos, sintiendo la respiración de papá tomando café, mientras mamá termina el desayuno para sentarse al lado; disfrutar de tardes de arrunchis con unas crispeticas, poder salir a la sala y ver a la abuela cosiendo algo que tenía guardado hace tiempo y aprender de eso; ver al abuelo en el jardín, mientras recoges los aguacates para el almuerzo.

En el campo todo es un poco más tranquilo, aunque el caos de la ciudad no se hace esperar… llega a la puerta.

A pesar de tantas cosas malas, nos damos cuenta de que lo material no es tan importante; que nos hacen más personas todos esos sentimientos intangibles que nos hacen suspirar al ver a nuestra familia sonriendo porque es todo lo que tenemos; que los abrazos valen más que cualquier mecato en la tienda, que los besos de mamá si sanan, que si no sanan hoy, pues sanarán mañana; que montar la espalda de papá a caballo es más divertido que estar en la Tablet, que disfrutar discutir con nuestros primos no es tan malo, pues aprendemos a socializar, negociar, entender y respetar; que al final, tenemos el tesoro más grande, donde nos regalan amor, donde compramos un poco de paciencia, donde nos venden el abrazo que necesitamos…

Pues si aun no saben qué hacer en cuarentena, espero esto les ayude, que de amor sí se vive; porque lo que hacemos con amor, el universo nos lo devuelve igual.

Después de un tiempo, todo volverá a su normalidad; pero con la gran diferencia de que sabremos valorar las personas que tenemos y que siempre están, que el dinero sí es necesario pero no compra famila, que al fin de la noche cuando cerremos nuestros ojos en lo único que debemos pensar es que nunca nos falten y eso, señores, es en lo que debemos invertir nuestro valioso tiempo.

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