Por: Yolima Monsalve Carvajal

“Recordar es volver a pasar por el corazón”.

Eduardo Galeano.

Hay personas –no necesariamente inmersas en el mundo de los archivos, las bibliotecas y los museos– que sentimos una gran afición por el arte de coleccionar… coleccionamos muñecas, carritos, estampitas, fotografías, tarjetas, dibujos, postales, cuentos, poemas, cartas, canciones, libros y otros detalles especiales que tienen el poder de traer recuerdos a la memoria con solo un vistazo.  

Yo, por ejemplo, colecciono fotogramas que me permiten rememorar no solo los nombres de esas películas que alguna vez tuve el placer de hallar en la vida, sino mi experiencia personal al momento de verlas e incluso luego.  

¿Y tú? ¿Eres también practicante de esta afición? ¿Qué coleccionas?

Antes de conocer tu respuesta, quisiera compartir contigo una breve descripción respecto a estos fotogramas y animarte a hacer este mismo ejercicio con una de tus colecciones, usando como excusa el tiempo que nos sobra en cuarentena (sí, claro).

¿Cómo hacerte saber que siempre hay tiempo?

Que uno sólo tiene que buscarlo y dárselo.

Mario Benedetti.

Aquí voy:

Cantando bajo la lluvia, Gene Kelly y Stanley Donen, 1952

Fue Caicedo quien me recomendó esta película a través de su libro póstumo Ojo al cine.

La graciosa interpretación del tercer sujeto, se me quedó grabada para siempre en el disquete: 

“Haz reír, haz reír… todo el mundo se quiere reír”

He aquí la versión completa: 

El mago de Oz, Victor Fleming, 1939

La había dejado iniciada y, por suerte, la retomé en compañía de un buen compañero.

¿Quién iba a pensar que de repente ya no podré invitarle a hacer lo mismo, a menos que sea por medio de la virtualidad?

El profesor chiflado, Jerry Lewis, 1963

Me recuerda especialmente estas sabias palabras:

“La torpeza deviene de una conciencia de ser observado, y esta, de concederle una importancia exagerada a las personas y al mundo que habitamos: nos creemos mucho menos perfectos de lo que somos, y esto es lo que nos atemoriza y nos impele a romper el jarrón en mitad de la visita; creemos, entonces, que estamos destinados a la falta de afecto, de reconocimiento, y quisiéramos no que la tierra nos tragara, sino convertirnos en otro, en aquel que sepa aprovechar la mínima parte correcta de nuestra naturaleza (…) La torpeza es, además, unas ganas inauditas de estar pidiendo perdón. Y cuando se llega a un punto ya totalmente irreconciliable con las normas de la realidad, empieza el suprarrealismo.”

El genio de Jerry Lewis, Andrés Caicedo.

Esta historia continuará…

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