Viviana Mazón

Racatapúm chin chin. ¡Fo! Cochina. Ay, ¿cierto? rece por el alma mija, porque el cuerpo… debe ser que estoy deprimida y el cuerpo se me desinfla de la aburrición. Jum mija, pero entonces ya va a tocar es darle ritalina a ver si se calma porque al paso que vamos, esta casa va explotar con tanta fuga de gas y uno aquí bien encuarentenado. ¿Su cédula en qué número termina? va a tocar ponerle pico y placa a los peos a ver si salimos vivas de esta encerrona pre-cagada. Ay, mi mamá tan boba, ni siquiera huele. Ah, pero eso queda en el aire y cuando menos piensa una, prende su papá un cigarrillo y vuela es mierda al zarzo le digo. Oíste, pero en serio, ¿por qué estaremos tan cagadas? Pues por ahí dicen que al que anda entre la miel, algo se le pega y con este cagajón de país, antes estamos muy asépticas. Pues sí. Que se caiga lo que esté flojo. Racatapúm chin chin. ¡Fo! cochina. Amén pa’ las ánimas.

Gracias y desgracias del ojo del culo, Francisco de Quevedo
Ilustración de José María Lema

[…] Es en el mundo social donde el pedo puede tener sus mejores desarrollos, ya sea para iniciar una conversación, para hacer callar a un contertulio fatigoso o como salida triunfal en una disputa dialéctica. Hay que ser claro: el pedo es un acto de afirmación existencial solo al alcance de aquellos que han conquistado su libertad más allá de los prejuicios sociales. […]

Extracto del prólogo de Antón Ventolín.
El arte de tirarse pedos: Ensayo físico-teórico y metódico de 1751, Pierre Thomas Nicolas Hurtaut
Ilustración de José María Lema
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