Nunca estaremos preparados para recibir los “batacazos” que periodo tras periodo cada nuevo gobierno le da al financiamiento de los temas más elementales y trascendentes de la vida: educación, cultura, salud, bienestar social. Marchar en este país, no es novedad, la necesaria movilización social ha llevado a las calles y a las redes, a diferentes sectores, agremiaciones y a la comunidad en general a exigir lo que parece obvio, a rechazar lo que no tiene presentación, a decir su palabra en el único medio que tienen, quienes medios no tienen: las calles.

Esta vez le tocó al sector bibliotecario hacer la juntanza. En tiempo récord, bibliotecarios, bibliotecólogos y amigos de las bibliotecas, se organizaron, planearon acciones conjuntas en todo el territorio colombiano como respuesta a los riesgos que las Bibliotecas Públicas del país enfrentan hoy frente al proyecto de Ley de Financiamiento. La mezcla de lo popular, lo público y lo institucional formaron una amalgama de creatividad, tesura e improvisación apasionante: Carta Abierta al Presidente de la República y al Ministro de Hacienda, La campaña 1500 Razones BP, la marcha del 28 de noviembre, memes, entradas de blog, videos informativos, columnas de opinión, diálogo con diferentes medios de comunicación y un largo etcétera que da cuenta de la capacidad y fuerza que tiene batallar con amor, ideas claras, respeto y en comunidad.

La movilización popular y política nos ha llevado a gritar el primer ¡Hurra!, pues el día de ayer el Ministerio de Hacienda publicó en su cuenta de Twitter una versión acordada entre el Gobierno y el Congreso goo.gl/Jzsc1w para el mencionado proyecto de ley. En este último documento se refleja el respaldo que el Congreso de la República ha dado al sector en mantener el Impuesto de Consumo para la cultura y el deporte. Un logro en el camino, al que le hacen falta aún cuatro debates en las Comisiones Tercera y Cuarta de Senado y Cámara; no obstante un pequeño triunfo que si bien es apoyado por Senadores de diferentes partidos a través de sus trinos en redes sociales, y por la radicación de una proposición donde se pedía explícitamente al Gobierno Nacional no eliminar el impuesto a la telefonía móvil, fundamental para el sostenimiento de las bibliotecas públicas del país, es un respuesta favorable a la movilización por la cultura y la educación, al trabajo por el bien común que no corresponde a la empresa privada o al Estado, sino a toda la ciudadanía.

Celebramos esta noticia, pero el verdadero agasajo es para los maestros, bibliotecólogos, bibliotecarios, universidades, ciudadanos, gestores culturales, promotores de lectura y para toda la sociedad que se revistió de coraje, pese al temor que en muchos generaba salir a marchar en un país como Colombia. Quienes nos movilizamos en Defensa de la Biblioteca Pública, lo hicimos porque creemos firmemente que la cultura y la educación no son negociables y por tanto, no pueden ser el apéndice en los planes de gobierno, cuando pensar en un proyecto bibliotecario para el país, implica pensar en la cultura, en la educación y en la información como aporte permanente al desarrollo social y comunitario, y como una oportunidad para disminuir las brechas de desigualdad social y generar los ambientes de paz que este país con tanta urgencia necesita.

Cada biblioteca es un motivo de defensa. Por eso existen 1500 razones para defender y garantizar la permanencia de un Proyecto Bibliotecario Público. Este es un momento de común unión que fortalece al sector bibliotecario y a la sociedad, y estamos seguros que continuará, porque quienes tenemos la Biblioteca incrustada en el corazón y en la razón, sabemos que estas son terreno para germinar la humanidad, por eso no tememos defenderla. Por más #BibliotecasAbiertas #BibliotecasALaCalle.

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